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Preguntas

Mi gata, que siempre es sociable, lleva dos días debajo de la cama y casi no come — ¿está enfadada?

Por NetForPet Editorial · 16 de marzo de 2026

Dos días escondida y dos días casi sin comer merecen una cita con el veterinario en el próximo día o dos, no un «esperar a ver». Una gata que de pronto se esconde suele ser una gata que se siente enferma o que tiene dolor. Esconderse es lo que hacen los gatos con el dolor, y se les da muy bien: cuando a nosotros nos resulta evidente, muchas veces llevan ya un tiempo malos.

Hay un peligro concreto que lo vuelve urgente. Una gata que come muy poco o nada durante más de unos dos días puede empezar a dañar su hígado, y una gata con sobrepeso es la de mayor riesgo. Una cucharadita al día es «casi sin comer».

Directa a urgencias, esta noche, si respira con la boca abierta, si respira deprisa en reposo, si hace fuerza en el arenero sin que salga nada, o si está floja, tambaleante o fría al tacto.

Antes de la cita, consigue datos. Pésala en una báscula de cocina, en gramos: una gata puede perder mucho antes de que se le note. Mide la comida que le pones en lugar de calcularla a ojo, y mide lo que deja. Cuenta cada día las bolas de orina y las heces del arenero. Obsérvala desde el otro lado de la habitación en vez de sacarla a rastras; arrancarla de su escondite no te dice nada y te cuesta su confianza. Y apunta cualquier cambio reciente: un animal nuevo, obras, una mudanza, un gato desconocido en el jardín.

El estrés es una causa real. Pero es la respuesta a la que tu veterinario llega después de descartar las demás, no con la que empieza.

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