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Preguntas

Mi gata ha empezado a beber muchísima agua, ¿es solo por el calor?

Por NetForPet Editorial · 12 de abril de 2026

Llévala, y pide un análisis de sangre y de orina. Un aumento real de la sed en un gato rara vez es nada: las tres grandes causas —enfermedad renal, diabetes e hipertiroidismo— se detectan justamente en esas pruebas, y ninguna se descarta desde el sofá.

Dicho esto, has señalado dos factores muy reales. El calor y el cambio de comida húmeda a pienso seco aumentan de verdad la ingesta de agua: la comida húmeda cubre buena parte de las necesidades de agua de un gato y el pienso seco no. Así que el primer trabajo es medir cuánto bebe de verdad, y puedes hacerlo sin ningún aparato. Llena una jarra medidora, rellena su cuenco solo desde esa jarra durante 24 horas, cierra las demás fuentes de agua (incluido el grifo al que le maúlla, solo por ese día) y luego mide lo que queda en la jarra y resta. Dale esa cifra en mililitros a tu veterinario, junto con su peso y lo que come exactamente. Si está por encima de lo esperable para ella lo decide tu veterinario, no un umbral que apliques en casa: la misma cifra no significa lo mismo en un gato de 6 kg que come pienso seco que en uno de 3 kg que come húmedo.

Ya puestos, cuenta las bolas de arena: más bolas, y más grandes, es la otra mitad del cuadro. Pésala cada semana en una balanza de cocina. Y si consigues una muestra de orina —una arena no absorbente dejada unas horas suele funcionar—, llévala contigo.

No esperes a la cita rutinaria si además vomita, está débil, no come o respira deprisa. Eso es una visita el mismo día.

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