A mi gata la atropelló un coche pero anda y se está acicalando, ¿de verdad tengo que llevarla al veterinario?
Por NetForPet Editorial · 13 de mayo de 2026
Llévala ahora mismo a un veterinario de urgencias: esta noche, no mañana por la mañana. Una gata que vuelve caminando después de que la roce un coche no es una gata que se haya librado, es una gata a la que le está hablando la adrenalina. Las lesiones que matan tras un atropello son precisamente las que no se ven: sangrado dentro del abdomen, una vejiga rota que va filtrando orina al vientre durante el día siguiente, pulmones contusionados que empeoran a lo largo de 24–48 horas y un desgarro del diafragma que deja subir las vísceras al tórax. Los gatos esconden el dolor de forma admirable y el shock lo disimula todavía más: que parezca estar bien es lo esperable, no algo tranquilizador.
Muévela lo menos posible. Deslízala dentro del transportín o de una caja rígida en vez de levantarla por debajo de la barriga, sujeta todo su cuerpo, mantenla abrigada con una toalla y déjala tumbarse como ella quiera; no le estires una pata ni tires de nada. No le des comida ni agua, porque puede necesitar sedación o cirugía. Apunta la hora del accidente y, si lo sabes, por qué lado la golpearon.
Al llegar le mirarán las encías, la respiración y el abdomen, y lo habitual será que pidan radiografías y la dejen ingresada en observación. Esa observación es justo el motivo de ir: la foto de la primera hora no es la de la hora doce. Tu veterinario valorará lo que encuentre en la exploración frente a lo que muestren las pruebas de imagen y la analítica, y esa decisión es de quien la tiene delante, no de una suposición a distancia.
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