Mi perro se rasca y se muerde las patas toda la noche, ¿es alergia a la comida?
Por NetForPet Editorial · 18 de enero de 2026
Probablemente no sea la comida; o mejor dicho, la comida es lo último que se comprueba, no lo primero, y lanzarse directamente a ella es el error más común que cometen los dueños.
El picor es un síntoma y tiene un orden de estudio. Primero los parásitos, porque las pulgas y los ácaros pueden volver loco de picor a un perro sin que se vea absolutamente nada en el pelo: en un perro sensibilizado basta una sola pulga, y los ácaros viven dentro de la piel, no encima. Tu veterinario querrá descartarlos bien antes que nada, y además es el paso más barato. Después, el patrón cuenta la historia. Patas, orejas, axilas, ingles y barriga es el mapa clásico de la alergia ambiental, y la línea temporal importa muchísimo: un picor que se dispara en una estación apunta en una dirección, un picor de todo el año apunta en otra. El picor de origen alimentario suele ser no estacional y afectar a las orejas y al tren posterior.
Una dieta de eliminación solo cuenta si se hace bien: un alimento elegido con tu veterinario, durante todo el periodo, sin premios, sin snacks masticables con sabor, sin restos de la mesa y sin medicamentos saborizados. Una prueba hecha a medias no responde nada y tira semanas por la borda.
En la práctica, antes de la cita: pásale un peine antipulgas sobre un papel de cocina blanco y húmedo y busca puntitos negros que al aplastarse se corran de color óxido rojizo; eso es sangre digerida, y es una prueba. Fotografía la piel y la parte de abajo de las patas (¿están marrones de tanto lamer?). Lleva un diario sencillo: fecha y una puntuación del picor de 0 a 10. Esa cronología es, sinceramente, lo más útil que puedes ponerle delante a tu veterinario.
Consulta el mismo día si aparecen heridas en carne viva que supuran, un olor fuerte a levadura, o ronchas repentinas con hinchazón de la cara.
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