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Preguntas

Mi mascota respira rápido con la boca abierta y no quiere tumbarse, ¿qué hago?

Por NetForPet Editorial · 18 de mayo de 2026

Vete ahora mismo a un veterinario de urgencias: cuelga y sal. La dificultad respiratoria es la única urgencia en la que los minutos cuentan de verdad, y si es un gato la prisa es aún mayor, porque los gatos no jadean: un gato que respira con la boca abierta está crítico mientras no se demuestre lo contrario.

Lo que describes tiene nombre, distrés respiratorio: el vientre y el pecho trabajando como dos esfuerzos separados, los codos separados del cuerpo, el cuello estirado y la cabeza baja, la negativa a tumbarse o incluso a sentarse, encías azuladas, grises o moradas y un gorgoteo o silbido suave. Cualquiera de esos signos, por sí solo, es motivo para salir ya.

No lo estreses por el camino, porque el estrés es lo que mata a un paciente respiratorio. Nada de lavarlo, nada de explorarlo, nada de forzarlo dentro de un transportín contra el que pelea: quita la parte de arriba del transportín y bájala sobre él, o usa una caja abierta. Coche fresco y en silencio, sin gente encima, y llama antes para que te esperen con la puerta abierta y puedan pasarlo directo a oxígeno. No le metas los dedos en la boca salvo que veas un objeto y se esté asfixiando.

Un dato que sí puedes darles: cuenta sus respiraciones durante 30 segundos y multiplica por dos. En reposo o dormido, más de unas 40 respiraciones por minuto es anormal tanto en perro como en gato, y una cifra real le dice mucho más al equipo de triaje que respira raro. Sea cual sea la causa — líquido alrededor de los pulmones, fallo cardíaco, asma, un traumatismo, una obstrucción — se diagnostica después de que respire, no antes. Ese orden no se negocia, y la decisión es del veterinario que lo tiene delante.

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