La revista
Cuidado

Cómo hacer tu casa segura para un cachorro

Por NetForPet Editorial · 24 de marzo de 2026

Hacer la casa segura no es ordenarla. Es encontrar las tres o cuatro cosas que de verdad pueden matar y ponerlas donde una boca no llegue. Hazlo a gatas, a la altura de los ojos del animal, habitación por habitación. Verás cables, migas y asas de bolso por las que llevas años pasando de largo.

Empieza por la cocina y el salón. Los cables de carga a la altura del sofá son la quemadura eléctrica clásica. Luego los objetos alargados: cuerda, cinta, hilo dental, gomas del pelo, espumillón, el hilo que cuelga de un juguete. Son los que provocan las peores cirugías, porque un hilo puede quedar anclado por un extremo y cortar el intestino mientras este intenta moverlo. Usa un cubo con pedal o guárdalo detrás de una puerta. En la despensa, lo que más importa es el xilitol (también vendido como azúcar de abedul, presente en chicles, caramelos de menta y algunas cremas de cacahuete), el chocolate, las uvas y pasas, la cebolla y el ajo, las macadamias y la masa de pan cruda.

Ahora los bolsos. Este es el peligro que de verdad se pasa por alto. Un bolso en el suelo es una caja de venenos a la altura de la nariz: analgésicos humanos, blísteres de cualquier cosa, bolsitas de nicotina y vapeadores, píldoras anticonceptivas, comprimidos de hierro, chicle sin azúcar. El momento de más riesgo es la visita, porque el invitado deja el bolso en el suelo. Di la regla en voz alta al abrir la puerta: los bolsos, al perchero. Tus medicamentos van en un armario cerrado por encima de la cintura, no en la mesilla.

Baño y lavadero: pastillas de limpieza dentro de la taza, cápsulas de detergente idénticas a caramelos, cuchillas, bastoncillos. Tapa bajada y puerta de la lavadora cerrada: los gatitos duermen en tambores templados.

Plantas y balcón. Los lirios verdaderos son letales para los gatos: el polen, las hojas, incluso el agua del jarrón. Cícada, adelfa, difenbaquia y bulbos de primavera como narciso y tulipán conviene sacarlos de casa, no cambiarlos de sitio. En el balcón, mide los huecos. Si pasa la cabeza, pasa el animal, y a un gatito decidido le bastan menos de 10 cm. Una mosquitera no detiene a un gato que se lanza a por un pájaro: hace falta una red de seguridad real o una protección rígida. De paso, recoge los cordones en lazo de las persianas.

Después, una pasada a la altura del mordisco: zapatos, piezas pequeñas de juguetes, monedas, mazorcas, huesos de aguacate y melocotón, huesos cocinados, pilas. Una pila de botón es por sí sola una urgencia inmediata.

Si se traga algo, ve al veterinario o a una clínica de urgencias ahora. Llama de camino para que te esperen y llévate el envase o la planta. No provoques el vómito en casa. La sal, el agua oxigenada y los remedios de internet causan lesiones reales, y con productos cáusticos, objetos punzantes o hilos, vomitar empeora el daño. Nunca tires de un hilo que cuelgue de la boca o del ano: puedes desgarrar tejido. Tu veterinario decidirá si conviene provocar el vómito, y esa decisión suele tomarse dentro de las primeras una o dos horas.

Esta noche guarda dos números en el móvil: la clínica de 24 horas más cercana y, si existe en tu país, la línea de toxicología animal. Y repite el recorrido a gatas una vez por semana durante el primer mes. Los cachorros crecen, y la encimera deja de ser segura.

Escrito por el equipo editorial de NetForPet, no por un veterinario. Es información general, no asesoramiento veterinario, y no puede tener en cuenta a tu animal. Cualquier cuestión sobre su salud — incluido si se trata de una urgencia — la decide tu veterinario, que sí puede examinarlo.

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